Hospital Universitario de Guadalajara. Universidad de Alcalá.
Introducción
El uso de la Terapia Hormonal de la Menopausia (THM) ha tenido vaivenes, oscilando entre el entusiasmo sin crítica alguna y el rechazo a su utilización.
En la década de 1960, la THM fue promocionada como un «elixir» capaz de mantener a las mujeres «femeninas para siempre», tratándola no como un fármaco, sino como una panacea para el envejecimiento. Sin embargo, esta percepción colapsó en 2002 con la publicación de los resultados iniciales del estudio Women`s Health Initiative (WHI), que sugirieron que los riesgos como enfermedad cardiovascular, cáncer de mama o accidente cerebrovascular superaban a los beneficios.
Los medios de comunicación se hicieron eco y el pánico mediático derivó en una caída masiva de las prescripciones, dejando a una generación de mujeres sin tratamiento efectivo para los síntomas de la menopausia.
Hoy, tras 24 años de reanálisis de los estudios y un cambio regulatorio histórico en noviembre de 2025, se ha establecido un punto de equilibrio basado en la «ventana de oportunidad» y la personalización de este tratamiento.
La evidencia actual permite desglosar la controversia en cuatro ejes críticos:
1. La “ventana de oportunidad”:
Se ha demostrado que, en mujeres menores de 60 años o dentro de los 10 años del inicio de la menopausia, la THM reduce la mortalidad por todas las causas y no aumenta el riesgo cardiovascular. Y este es un acuerdo unánime de las sociedades científicas y organismos que se ocupan de la mujer en la menopausia.
2. La menopausia como transición multisistémica:
Se debe abandonar la idea de la menopausia como un simple «estado de deficiencia de estrógenos». Es una transición biológica y psicológica compleja que impacta no solo en la presencia de síntomas vasomotores y la salud urogenital y sexual sino también en el sueño, el ánimo y la cognición así como en la necesidad de establecer medidas preventivas cardiovasculares y óseas. Por ello, el abordaje contempla las necesidades globales de la mujer con un enfoque individualizado en su tratamiento. La THM aborda varios de estos aspectos, pero puede requerirse además otras actuaciones terapéuticas o preventivas para asegurar una adecuada calidad de vida.
3. Riesgos emergentes y educación:
Mientras la THM regulada recupera su lugar, las sociedades científicas alertan contra el uso de compuestos bioidénticos no regulados (pellets o chips), cuya seguridad carece de evidencia.
Además, se identifica una brecha educativa alarmante ya que varias generaciones de ginecólogos no han recibido formación reglada sobre el manejo de la menopausia lo que se traduce en sentimientos de inseguridad para manejar la salud menopáusica, con el riesgo que esto puede tener para que las mujeres con síntomas busquen en un mercado de «remedios» o de informaciones sin base científica contrastada.
4. El hito regulatorio de 2025:
El 10 de noviembre de 2025 supone se eliminó del etiquetado la advertencia en recuadro negro (black box warning) para la THM.
Este cambio reconoce que las advertencias previas, basadas en interpretaciones iniciales del WHI, no se aplican a mujeres sanas sintomáticas que inician la terapia en ese rango de tiempo recomendado, facilitando así el acceso a tratamientos sistémicos y vaginales sin barreras injustificadas. No obstante, se enfatiza la necesidad de mantener la individualización clínica: la eliminación de la advertencia regulatoria no exime de una evaluación integral de antecedentes personales, familiares, comorbilidad y factores de riesgo.
En resumen, la THM ha dejado de oscilar entre la panacea y el veneno para detenerse en la evidencia científica clínica individualizada. La eliminación de las restricciones regulatorias en 2025 valida la seguridad de la THM iniciada en el periodo de “la ventana de oportunidad” como recurso para los síntomas y como preventivo cardiovascular y de salud ósea.
Sin embargo, la THM no es una «bala de plata» que proporcione una solución infalible a todos los problemas de la menopausia; el futuro reside en un enfoque multidisciplinar que combine hormonas y alternativas no hormonales con la investigación rigurosa con el fin de que la mujer transcurra su tiempo en la menopausia con rigor científico y calidad de vida.
Autora: María Jesús Cancelo Hidalgo